Se Cierra un Capítulo de la Historia de Cuba

Dios nos Habla de la Revolución Cubana (III)

Aún nos queda un detalle por analizar antes de concluir con lo que representa ese acontecimiento del año 1959 para la Historia de Cuba. En los artículos anteriores habíamos visto primero la naturaleza de esa fecha, manifestándose el papel que han jugado los ejecutores de ese sistema en contra de quienes se les han opuesto, y en segundo lugar el clamor de las víctimas (el pueblo) pidiendo a Dios ser liberados de su esclavitud. Como último aspecto tenemos el tiempo transcurrido desde 1959 hasta el presente, un elemento que no podemos pasar por alto, sobre todo cuando ignoramos que es un mecanismo muy por encima de nosotros lo que puede estar decidiendo el curso de los acontecimientos.

Desde 1959 hasta el presente han transcurrido 54 años y de nuevo los invito a volver a las escrituras, fuente que nos seguirá guiando en el análisis de los hechos ocurridos. Con ese número iremos también a los Salmos y al Libro de Isaías esperando encontrar mensajes confirmándonos que se acerca la victoria que tanto espera nuestro pueblo.

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Cuando Supe que Había Esperanza para el Pueblo de Cuba

El Pueblo de Cuba no estaba solo, podía contar con la ayuda de Dios.

En el último año que había pasado en Cuba, expulsado ya del trabajo, me había involucrado mucho en la iglesia, llegando incluso a ser presidente del grupo de jóvenes. En es entonces hacía no mucho tiempo que había tenido una experiencia que me llevó a encontrar en Dios un apoyo real, algo que cada día iba aumentando mi fe y me iba fortaleciendo cada vez más para hacerle frente a todo lo adverso que se me iba presentando. Fueron los hechos relacionados con el éxodo del Mariel los que presentaron el escenario para esa ruptura que necesitaba con todo lo que me impedía llevar abiertamente una vida de fe.

Una vez que me expulsaron del trabajo no me involucré de inmediato en la iglesia, pues producto de aquella vorágine que se estaba viviendo mucha gente que no se había podido ir del país, pero que sí había quedado identificada como contraria al sistema, encontró un refugio en las iglesias, momento que no iba a ignorar el gobierno para reforzar la presencia de infiltrados en las mismas, como siempre lo había hecho, pero en esta ocasión con más razón aún, conscientes de que se hablaría más de planes de salida del país que en otro tiempo, y el gobierno necesitaba estar bien informado de lo que allí se hablaba. Por mi parte no estaba dispuesto a enfrentar aquella persecución pues con la que ya soportaba era suficiente, pero una vez que esa furia inicial pasó fue que comencé a asistir a una iglesia en la que estuve hasta el momento de la salida, muy atento siempre a los temas que no estuvieran relacionados con la religión los cuales debía tener cuidado de evitarlos, a sabiendas que los infiltrados serían los más propensos a iniciarlos.[Leer Más…]