Mi Encuentro Con los Misioneros Claretianos – Paris 1983

Claretianos - PARIS

Parroquia de los Misioneros Claretianos.
Rue de la Pompe – Paris.

¿Cómo me encontré con los Misioneros Claretianos en Paris?

Por mucha fe que tuviera de que Dios me ayudaría en aquella experiencia que estaba atravesando, la realidad es que estaba sin trabajo y no podía quedarme con los brazos cruzados, pero no me encontraba en condiciones de estar pidiéndole a mis conocidos que me ayudaran a conseguir trabajo pues yo era el único responsable de haber perdido el que tenía, y por supuesto que con quien no supiera nada ya era diferente. Cada día salía desde temprano a recorrer los alrededores buscando unas noticas que solían colocar en todos los establecimientos las personas que pedían cualquier tipo de servicio, anotaba los teléfonos y me iba hasta una cabina a llamar. Y así fueron pasando las semanas pero no acertaba con ninguno. Sabía que no era fácil que me aceptaran sin recomendación, y por el hecho de ser hombre tenía muchas menos posibilidades, pero lo seguía intentando.

Era sábado 23 de abril y como de costumbre me fui al apartamento de Jorge a donde iba cada quince días a esperar la llamada desde Cuba, pero aquel día lo que me encontré fue una familia desesperada. No podían entender un cambio tan brusco en mi comportamiento y hacían todo lo humanamente posible porque entrara en razones. Hasta llevaron con ellos al pastor de la iglesia para ver si lograba hacerme reflexionar, quien me recomendó tres pasajes bíblicos para que meditara en ellos, los que desde su punto de vista encajaban muy bien en mi situación, pero desde mi perspectiva no era más que un llamado a ser fuerte y resistir, a no dejar el camino que había tomado por fuerte que fuera la oposición. No obstante, al escuchar la voz de mi madre no pude menos que lamentar el haber prestado atención a aquel supuesto llamado de Dios. Todo parecía indicar que era arriesgarse demasiado en una aventura en que hasta ese momento lo único visible era que estaba provocando mucho sufrimiento, pero tampoco veía forma de poder remediar ese daño a no ser que desistiera de aquella idea que había decidido alimentar en mi mente y corazón.[Leer Más…]

Solo Dios Puede Cambiar el Corazón de los Hombres…

…. cuando le abrimos a EL nuestro corazón.

Este artículo lo dedicaré a recordar a mi compañero de cuarto, el testigo más cercano a la experiencia que estaba viviendo. Sé que para él no fue nada fácil enfrentar aquella situación, pero estoy convencido que el haberle encontrado no fue fruto de la casualidad, para mí fue algo de mucha importancia. Gracias a eso es que ahora puedo compartirles esta historia que nos ayudará a comprender por qué solo la intervención de Dios puede cambiar el destino de nuestra isla.

A medida que iba comentándole la experiencia que vivía, le iba mostrando partes de la Biblia cuyo mensaje mostraba situaciones que reflejaban claramente la situación de Cuba, pero sin importar cuan acertado fuera lo que le leyera, siempre me decía que no me hiciera ilusiones que aquello nunca cambiaría, y por supuesto que tenía argumentos de sobra en que apoyarse. Pasaban los días y él seguía insistiendo para ver si yo me daba cuenta de la realidad y reconocía que aquel camino que había tomado carecía de sentido. Un buen día me dijo que tenía que contarme algo, para que entendiera por qué me decía que desistiera de mi empeño, y así fue que comenzó aquel relato que confieso me agarró de sorpresa.

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