Se Cierra un Capítulo de la Historia de Cuba

Dios nos Habla de la Revolución Cubana (III)

Aún nos queda un detalle por analizar antes de concluir con lo que representa ese acontecimiento del año 1959 para la Historia de Cuba. En los artículos anteriores habíamos visto primero la naturaleza de esa fecha, manifestándose el papel que han jugado los ejecutores de ese sistema en contra de quienes se les han opuesto, y en segundo lugar el clamor de las víctimas (el pueblo) pidiendo a Dios ser liberados de su esclavitud. Como último aspecto tenemos el tiempo transcurrido desde 1959 hasta el presente, un elemento que no podemos pasar por alto, sobre todo cuando ignoramos que es un mecanismo muy por encima de nosotros lo que puede estar decidiendo el curso de los acontecimientos.

Desde 1959 hasta el presente han transcurrido 54 años y de nuevo los invito a volver a las escrituras, fuente que nos seguirá guiando en el análisis de los hechos ocurridos. Con ese número iremos también a los Salmos y al Libro de Isaías esperando encontrar mensajes confirmándonos que se acerca la victoria que tanto espera nuestro pueblo.

Salmos 54

Palabra de Dios para Todos (PDT)

Oración.

El Señor me tiene con vida. 

 1 Dios mío, por tu nombre, sálvame;
usa tu gran poder para hacerme justicia.
Dios mío, escucha mi oración,
atiende a mis palabras.
Gente extraña se ha puesto en mi contra,
y los violentos quieren matarme.
Ellos no tienen en cuenta a Dios. 

Pero Dios es quien me ayuda;
el Señor me mantendrá con vida.
Que el mal que hacen mis enemigos recaiga sobre ellos.
Acaba con ellos y demuestra así tu fidelidad.

Dios mío, con gusto te ofreceré sacrificios.
Alabaré tu buen nombre, SEÑOR.
Porque tu nombre me salvó de todo peligro.
Con mis propios ojos veo que me das victoria sobre mis enemigos.

 

La historia descrita en el texto refleja que se había mantenido la persecución de Saúl sobre David, pero en esta ocasión el clamor de David ya no entra en mucho detalle y solo manifiesta su seguridad en la respuesta que recibirá de parte de Dios. En el verso 6 confiesa que alabará su nombre por el favor recibido y cierra diciendo  Con mis propios ojos veo que me das victoria sobre mis enemigos”. David está convencido que recibirá la victoria.

Los animo a aumentar vuestra fe para que puedan sentir esa misma seguridad, la esperanza de que ya va llegando el momento de la liberación definitiva de nuestra patria.

Concluímos con Isaías 54.

Isaías 54

Palabra de Dios para Todos (PDT)

El pueblo de Dios vuelve a casa.

(Los cubanos regresan a su querida isla).

 1 El SEÑOR dice:
«Grita de alegría, mujer estéril.
Tú que nunca has tenido dolores de parto,
grita de júbilo y de alegría.
Pues los hijos de la esposa abandonada
serán más que los de la esposa que vive con su marido.

»Amplía el espacio de tu carpa y extiende las cortinas.
No te detengas.
Alarga las cuerdas de tu carpa y asegura bien tus estacas.
Porque te expandirás a derecha e izquierda
y tus descendientes poseerán naciones
y poblarán ciudades abandonadas.

»No tengas miedo,  porque no serás avergonzada.
No te desanimes, porque no serás humillada.
Olvidarás la vergüenza de tu juventud
y no recordarás la humillación de tu viudez.
Porque tu Creador es tu marido,
su nombre es el SEÑOR Todopoderoso.
El Santo Dios de Israel es tu Salvador.
Él es conocido como el Dios de todo el mundo.
Eres como una esposa abandonada y angustiada,
como una esposa todavía joven, aunque rechazada.

Pero el SEÑOR te ha llamado y tu Dios dice:

“Por poco tiempo te abandoné,
pero, lleno de compasión, me volveré a unir a ti.
Lleno de ira me oculté de ti por algún tiempo,
pero te mostraré compasión con fiel amor eterno”.
Lo dice el SEÑOR, tu Salvador.

»Así como le prometí a Noé
que nunca más volvería a inundar la tierra con un diluvio,
así he prometido nunca más enojarme contigo ni amenazarte.
10 Aunque se muevan los montes y tiemblen las colinas,
mi amor por ti seguirá firme y mi pacto de paz no tambaleará».
Lo dice el SEÑOR, que se compadece de ti.

11 »Ciudad afligida, azotada por tempestades
y sin recibir consuelo de nadie.
Fíjate, ahora yo pondré tus piedras sobre turquesa
y echaré tus cimientos sobre zafiros.
12 Con rubíes construiré tus torres y tus puertas con joyas.
Construiré toda tu muralla con piedras preciosas.

13 El SEÑOR enseñará a todos tus hijos,
la prosperidad de ellos será abundante.
14 La justicia salvadora te restaurará.
Estarás a salvo de la opresión
y ya no tendrás nada que temer
porque el terror se mantendrá lejos de ti.
15 Si alguien te ataca, no lo habré enviado yo.
Derrotarás a todo el que te ataque.

16 »Fíjate, yo mismo creé al herrero
que aviva las brasas en el fuego
y produce las herramientas para su trabajo.
Pero yo también creé al destructor
para que causara ruina.
17 No tendrá éxito ningún arma
que se fabrique para hacerte daño.
Demostrarás la falsedad de todo aquel
que hable contra ti en un tribunal.

Esas son las ventajas de que gozarán los siervos del SEÑOR
y la salvación que les daré.
El SEÑOR lo ha decidido así. 

 

No hay otro texto en el libro de Isaías que identifique la realidad de una nación de la forma que lo hace en este capítulo respecto a Cuba. El mismo hace mención a dos esposas, que por supuesto son dos naciones, una a la que se identifica como la casada y la otra como la abandonada. La primera hace referencia a la nación de Israel, la otra es una nación que ha encarnado el papel de esposa joven, sinónimo de nación joven, de corta historia, aparentemente sin esperanzas, pero ahí aparece Dios estableciendo con ella un pacto eterno. Nación que había sido olvidada por un tiempo, pero de la que Dios se compadece nuevamente y cuyos hijos van a ser más numerosos que los hijos de la casada. Dios le dice a esa nación que alargue sus estacas, que ensanche su tienda para hacer espacio para sus hijos que llegan.

Creo que va llegando el fin del calvario para los cubanos, el final de todo su sufrimiento. En medio de tanta oscuridad al fin se verá la luz. Cuba será la nación donde muy pronto encontrará su sepultura el comunismo.

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