Cuando la Falta de Integridad se Convierte en Nuestro Peor Enemigo

Continuación de

Ciudad de Cárdenas. Año 1980.

Hacía ya varios años que un pariente mío trabajaba también en la empresa del petróleo en Varadero, lugar donde mismo trabajaba el caballero que yo estaba esperando. Desde el principio este pariente estuvo al tanto de todo lo que había estado sucediendo en mi trabajo, tenía plena confianza en él para hablar del tema, además que necesitaba del apoyo de alguien. En la brigada estaba solo haciéndole frente a una situación que cada día se tornaba más difícil. Recuerdo que con frecuencia venía en las noches y me sentaba con él y mis padres y conversábamos hasta tarde sobre la situación tratando de encontrarle alguna salida posible, conscientes que la mala intención era lo que movía a mis oponentes en su temor de ser descubiertos. Mis padres también temían verme envuelto en problemas serios, represalias, trampas, cualquier cosa se podía esperar cuando se estaba lidiando con gente tan dispuesta a hacer daño.

El pariente, de familia de campesinos al igual que yo, hijo de un cortador de caña, desde muy joven había visto en la revolución el sueño de muchos cubanos de su estrato social y convencido de lo legítimo de aquel nuevo proyecto no dudó en ingresar desde temprano en el ejército rebelde. Su padre era todo lo contrario, pues aún en su condición de campesino pobre empleado de un colono, en vez de ver la revolución como una esperanza para Cuba como lo veía su hijo, decía que el comunismo era la peor desgracia que le podía haber caído al país. Un gran contraste entre padre e hijo, pero qué clara visión la  que había tenido aquel hombre, era digno de admiración. Nunca ocultó su forma de pensar, sobre todo en una época cuando era tan poco común escuchar ese tipo de opiniones contrarias al sistema.

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Ya Había Emprendido el Camino de la Libertad

Desde mi llegada a aquel grupo de los militantes adonde me habían asignado en la base de taxis reconocí a un joven que trabajaba en el lugar, el hijo de un amigo de mi padre en su juventud y a quien había dejado de ver hacía muchos años. A partir de este encuentro nos seguimos encontrando los días de las reuniones pero sin que llegara a haber una relación de amistad más cercana entre nosotros.

Un tío de este joven era uno de los amigos que estaban presos con el tío Alvarito, el de la anécdota narrada en el artículo anterior, los acusados por salida ilegal del país. Días antes que me expulsaran del trabajo por negarme a encabezar los actos de repudio este muchacho había venido hasta mi casa una tarde pidiéndome que saliera para conversar, y así es que fuimos a sentarnos en la acera del frente en la que había sombra a esa hora de la tarde. Me extrañó su visita pues no era su costumbre, pero enseguida se refirió al tema del tío preso pues le preocupaba mucho lo del maltrato que estaban recibiendo y que su madre le contaba pues ella era quien iba a ver al hermano a la prisión. Le dije que estaba al corriente de todo porque mi tía nos contaba lo mismo del esposo, estaba claro que  nadie se atrevería a inventar algo semejante y mucho menos en Cuba.

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El Socialismo: Capitalismo Sin Opciones

Que es Socialismo?He oído decir muchas veces a los partidarios del socialismo que el capitalismo es un sistema inherentemente explotador porque consiste de empresarios que se benefician de la mano de obra de sus trabajadores. Según ellos, el único propósito de estos dueños de negocios es el adquirir capital y para eso le pagan a sus trabajadores los salarios más bajos posibles con el fin de maximizar sus ganancias.

Es entonces cuando salen a defender un sistema económico como el socialismo, cuyo principio es que se elimina la explotación del hombre por el hombre. El socialismo establece que todos los hombres deben ser compensados por igual de acuerdo a su ocupación y capacidad y que las empresas y corporaciones sean dirigidas por el estado para asegurar que todos sean tratados y compensados según [Leer Más…]