Museo a las Ideas; Pieza Fundamental de Nuestra Historia.

Parte 6.

Papel que juega realmente el Museo a las Ideas fundado por Fidel Castro en la Ciudad de Cárdenas.
Artículo publicado a los 163 años del nacimiento de nuestro apóstol José Martí.

Museo a las Ideas en la Ciudad de Cárdenas.

Para quienes entran por vez primera a esta serie de artículos, estoy compartiendo lo que he ido descubriendo al aplicar a la historia de Cuba lo que se conoce por Relación Aurea o Proporción Aurea, con cuya ayuda se establecí el Número Aureo para Cuba, el 704.  

Como vimos en el artículo anterior, resultaba llamativo el hecho de que tanto el recorrido simbólico de José Martí a lo largo de la isla, como el de Fidel Castro, completaran ambos un total de 704 kms, valor que coincidía con el Número Aureo recién establecido para Cuba. A esto teníamos que agregarle que el último segmento de la ruta de Fidel en Cárdenas, el que va desde una esquina del Museo de Ideas hasta el monumento a la bandera ubicado frente al mar, midiera 1,139 mts, distancia igual a la longitud de la isla en kilómetros, que para el total correspondiente a Fidel lo consideramos como 1.14 kms (1,140 mts). Un metro más o menos no influía en el resultado de nuestro trabajo. Como vemos, si reducíamos proporcionalmente las dimensiones de la isla según una escala de 1 km = 1 metro, nos dábamos cuenta que ésta cabía perfectamente entre el Museo y el monumento a la bandera, hecho éste que nos llevaría a descubrir nuevas coincidencias.[Leer Más…]

Diciendo Adiós a Mi Patria

Courtesy of Joe Ravi - CC-BY-SA 3.0

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Diciembre 18 de 1982. Aeropuerto de Orly, Paris.
Después de un largo viaje y con un frío que partía los huesos allí me esperaba Marie y su padre para llenar ese vacío que se siente al llegar a lo desconocido. El vuelo de la Habana a Madrid no había podido aterrizar en el aeropuerto de Barajas debido a una tormenta de nieve y tuvo que seguir hasta Barcelona donde esperamos unas dos horas hasta poder regresar a Madrid. Nos habían desviado justo a la ciudad desde donde había recibido la primera carta de Soledad Martínez, quien nunca más me había escrito, y ahora me estaba esperando en Paris la única persona entre las que ella me había indicado escribir y con quien había mantenido contacto después de varios años. Allí le agradecí en silencio todo lo que sin ella saber había hecho por mi, sobre todo el viaje que estaba realizando en aquel momento, única vía disponible para salir de Cuba. Quién sabe si habría muerto, no tenía la menor idea de lo que había pasado con ella, pero el agradecimiento estaba en mi corazón. Llegué a Madrid con el tiempo justo para tomar el vuelo de Air France rumbo a Paris.[Leer Más…]