Viviendo Solo Por Fe

Renuncio al asilo político.

Por lo que iba viviendo, con el pasar de los días cada vez estaba más convencido de que había un propósito muy especial de Dios para Cuba. Aquel 24 de Febrero había cambiado por completo mi percepción de la realidad y a mi entender todo obstáculo que impidiera mi regreso, en el momento que fuera, debía quitarlo del camino. Por ese motivo el 3 de Marzo me presenté a la oficina de los refugiados dispuesto a rechazar el asilo político, aquello que había asegurado mi permanencia en Francia, pero que a la vez me impedía regresar a Cuba en caso de necesitarlo.

Por supuesto que esta vez fui solo al mismo lugar que con tanta ilusión me habían llevado mis amigos a hacer todas las gestiones que en tan corto tiempo me habían aprobado. En aquel momento no podía comprender hasta qué punto llegaba la frustración que ellos estarían sintiendo. Mi actitud era motivo más que suficiente para que se desentendieran de mí por completo y que me las arreglara como pudiera después que ellos habían hecho tanto por ayudarme, sobre todo por lo reciente que estaba la experiencia con mi cuñado, y yo ahora preparando las condiciones para quién sabe qué desastre en el futuro, en un país donde yo no tenía a nadie más y ellos se veían como los más allegados. Comprendo cuán tolerantes fueron que ni una sola palabra ofensiva escuché de sus labios al saber de mi decisión.

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Cuando Supe que Habría un Después en la Historia de Cuba

En el último año que había pasado en Cuba, ya expulsado del trabajo, me había involucrado mucho en la iglesia, llegando incluso a ser presidente del grupo de jóvenes. Años atrás había tenido una experiencia que me llevó a encontrar en Dios un apoyo real, algo que cada día iba aumentando mi fe y me iba fortaleciendo cada vez más para hacerle frente a todo lo adverso que se me iba presentando. Fueron los hechos del Mariel los que presentaron el escenario para esa ruptura que necesitaba.

Una vez que me quedé sin trabajo no me involucré de inmediato en la iglesia, pues producto de aquella vorágine mucha gente que no se había podido ir de Cuba, pero que sí había quedado identificada como contraria al sistema encontró un refugio en las iglesias, momento que no iba a ignorar el gobierno para infiltrar más de sus espías, como siempre lo había hecho, pero en esta ocasión con más razón aún conscientes de que se hablaría más de planes de salida del país que en otro tiempo y el gobierno necesitaba estar bien informado. Por mi parte no estaba dispuesto a enfrentar aquella persecución pues con la que ya soportaba era suficiente, pero cuando esa furia inicial pasó fue que comencé a asistir a una iglesia en la que estuve hasta el momento de la salida, muy atento siempre a los temas que no estuvieran relacionados con la religión los cuales debía tener cuidado de evitarlos, a sabiendas que los infiltrados serían los más propensos a iniciarlos.[Leer Más…]