Viviendo Solo Por Fe

Renuncio al asilo político.

Por lo que iba viviendo, con el pasar de los días cada vez estaba más convencido de que había un propósito muy especial de Dios para Cuba. Aquel 24 de Febrero había cambiado por completo mi percepción de la realidad y a mi entender todo obstáculo que impidiera mi regreso, en el momento que fuera, debía quitarlo del camino. Por ese motivo el 3 de Marzo me presenté a la oficina de los refugiados dispuesto a rechazar el asilo político, aquello que había asegurado mi permanencia en Francia, pero que a la vez me impedía regresar a Cuba en caso de necesitarlo.

Por supuesto que esta vez fui solo al mismo lugar que con tanta ilusión me habían llevado mis amigos a hacer todas las gestiones que en tan corto tiempo me habían aprobado. En aquel momento no podía comprender hasta qué punto llegaba la frustración que ellos estarían sintiendo. Mi actitud era motivo más que suficiente para que se desentendieran de mí por completo y que me las arreglara como pudiera después que ellos habían hecho tanto por ayudarme, sobre todo por lo reciente que estaba la experiencia con mi cuñado, y yo ahora preparando las condiciones para quién sabe qué desastre en el futuro, en un país donde yo no tenía a nadie más y ellos se veían como los más allegados. Comprendo cuán tolerantes fueron que ni una sola palabra ofensiva escuché de sus labios al saber de mi decisión.

[Leer Más…]

Diciendo Adiós a Mi Patria

Courtesy of Joe Ravi - CC-BY-SA 3.0

Courtesy of Joe Ravi – CC-BY-SA 3.0

Diciembre 18 de 1982. Aeropuerto de Orly, Paris.
Después de un largo viaje y con un frío que partía los huesos allí me esperaba Marie y su padre para llenar ese vacío que se siente al llegar a lo desconocido. El vuelo de la Habana a Madrid no había podido aterrizar en el aeropuerto de Barajas debido a una tormenta de nieve y tuvo que seguir hasta Barcelona donde esperamos unas dos horas hasta poder regresar a Madrid. Nos habían desviado justo a la ciudad desde donde había recibido la primera carta de Soledad Martínez, quien nunca más me había escrito, y ahora me estaba esperando en Paris la única persona entre las que ella me había indicado escribir y con quien había mantenido contacto después de varios años. Allí le agradecí en silencio todo lo que sin ella saber había hecho por mi, sobre todo el viaje que estaba realizando en aquel momento, única vía disponible para salir de Cuba. Quién sabe si habría muerto, no tenía la menor idea de lo que había pasado con ella, pero el agradecimiento estaba en mi corazón. Llegué a Madrid con el tiempo justo para tomar el vuelo de Air France rumbo a Paris.[Leer Más…]