Cultura del Robo en Cuba

(Continuación de…)

Ciudad de Cárdenas.

Fue en Mayo de 1977 que llegué a la brigada 14 de la EPEP, Empresa de Perforación y Extracción de Petróleo, en la zona de Varadero, provincia de Matanzas, a lo que fue mi primer trabajo como ingeniero geofísico. Ubicada a las afueras de la ciudad de Cárdenas y donde mismo residía, la brigada fue para mi como un centro de trabajo regular pues la mayoría de los trabajadores vivían en otros lugares del país, mientras que yo tenía la ventaja de poder irme a la casa todos los días.  

A mi llegada a la brigada pude percatarme del robo que había en aquel lugar, algo que para mí fue un impacto realmente grande. Se sabía que todo producto que alguien estuviese vendiendo por su cuenta tenía que ser robado de algún lugar porque en Cuba no había donde adquirirlo legalmente, pero sin duda que allí estaba frente a uno de esos escenarios, aunque no precisamente para que fueran a vender después. Para alguien recién salido de la universidad, con tanta preparación política que nos daban y con la conciencia que nos habían creado de lo que eran los principios de un revolucionario y de cómo estar siempre dispuesto a combatir lo mal hecho, llegar allí y encontrarme aquel cuadro resultaba un tanto contradictorio, sobre todo porque en dicha acción estaba muy involucrado un militante de la juventud, el único que había en la brigada a mi llegada.

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Cómo el Comunismo Llega a Deshumanizar a Muchos de sus Seguidores

Sin duda que había dado un paso importante, ya me había desligado por completo de la juventud comunista, aunque en mi conciencia ya no lo era desde hacía mucho tiempo. El que ya no tuviera aquel carnet rojo había operado un cambio muy favorable en mi autoestima al saber que ya no era parte de aquel grupo que en ocasiones se dejaba guiar por sentimientos tan bajos sacando lo peor de su interior. Por supuesto que tendría que pagar un alto precio por ello, y de momento las sorpresas parecían no darme una tregua.

Justo al día siguiente de que nos quitaran el teléfono se apareció a nuestra casa un individuo con una citación para mí. Sin excusas tendría que presentarme en Seguridad de Estado ese mismo día y de no hacerlo tendría que enfrentar las leyes revolucionarias. En esa advertencia eran muy claros. Sin duda que la ofensiva continuaba, y estaban atacando con todo lo que tenían. No quise que nadie me acompañara y en la casa claro está que todos se quedaron preocupados por lo que pudiera suceder, sabíamos que nuestra situación era muy insegura en un país que estaba siendo regido por una total arbitrariedad, ajena por completo a toda muestra de justicia. Salí rumbo a lo que se conoce en Cárdenas como el espigón, donde estaba el edificio de inmigración, muy cerca de donde había ondeado por primera vez la bandera. Pensaba en cuántos no habría contemplado ya nuestro raído estandarte, entrando a aquel lugar en condiciones similares a las mías.[Leer Más…]

Ya Había Emprendido el Camino de la Libertad

Desde mi llegada a aquel grupo de los militantes adonde me habían asignado en la base de taxis reconocí a un joven que trabajaba en el lugar, el hijo de un amigo de mi padre en su juventud y a quien había dejado de ver hacía muchos años. A partir de este encuentro nos seguimos encontrando los días de las reuniones pero sin que llegara a haber una relación de amistad más cercana entre nosotros.

Un tío de este joven era uno de los amigos que estaban presos con el tío Alvarito, el de la anécdota narrada en el artículo anterior, los acusados por salida ilegal del país. Días antes que me expulsaran del trabajo por negarme a encabezar los actos de repudio este muchacho había venido hasta mi casa una tarde pidiéndome que saliera para conversar, y así es que fuimos a sentarnos en la acera del frente en la que había sombra a esa hora de la tarde. Me extrañó su visita pues no era su costumbre, pero enseguida se refirió al tema del tío preso pues le preocupaba mucho lo del maltrato que estaban recibiendo y que su madre le contaba pues ella era quien iba a ver al hermano a la prisión. Le dije que estaba al corriente de todo porque mi tía nos contaba lo mismo del esposo, estaba claro que  nadie se atrevería a inventar algo semejante y mucho menos en Cuba.

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Rompiendo con la Esclavitud

(Viene de ….)

Es aquí que comienzo narrando los hechos a partir del momento en que tomé la decisión de abandonar Cuba, sin hacer mención aún a las razones que me llevaron a tomar dicha decisión, las que iré compartiendo más adelante según sea necesario mencionarlas.

Año 1980, Ciudad de Cárdenas.

En Mayo de 1980 trabajaba en la brigada No.14 de la Empresa Nacional de Geofísica (ENG), conocida por todos por la brigada del petróleo, ubicada al oeste de Cárdenas, ciudad donde residía. Esta brigada fue la primera a que fui asignado en 1977 una vez graduado de la universidad.

Había sido a principios del mes de abril que miles de cubanos se habían refugiado en la Embajada del Perú buscando una vía para salir del país y para mediados de mes además había comenzado el Exodo del Mariel hacia Estados Unidos. Fue en medio de esa atmósfera tan convulsa y nada común que vivía la nación que llegó a la brigada una notificación informando que todos los trabajadores tenían que participar en los actos de repudio organizados por las autoridades en contra de las familias que habían decidido irse de Cuba que vivían en la misma ciudad de Cárdenas. En ese tiempo yo era el jefe técnico de la brigada y además el único militante de la juventud comunista, organización a la que había ingresado en el cuarto año de la carrera, y aunque allí había un militante del partido comunista decidieron que fuera yo quien organizara el grupo. La tarea sería compensada a los trabajadores como si fuese un día de trabajo. La gente del Partido y de la juventud comunista se encargarían de llevarnos hasta las cercanías de las casas de las diferentes familias frente donde se realizarían los actos de repudio junto con los comités de defensa de la revolución de la cuadra (CDR) y los vecinos que eran capaces de reunir, casi siempre la mayoría, personas temerosas de perder sus trabajos o de ser abochornados en público por no responder al llamado de apoyo a la revolución. [Leer Más…]